LA CRISIS ARREBATA 8.000 MILLONES A LA INVERSIÓN EN INFRAESTRUCTURAS BÁSICAS
Además de afectar a la actividad económica y al empleo, el recorte en la inversión de redes de carreteras, trenes, energía y telecomunicaciones supone una amenaza para el crecimiento futuro.
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La crisis ha provocado un sensible retroceso en el ritmo de crecimiento de infraestructuras básicas. La construcción de nuevas redes de telecomunicaciones, energía y transportes se había convertido, hasta el año pasado, en el motor de la inversión productiva española, pero las dificultades financieras de las empresas y las tensiones presupuestarias del Gobierno han forzado el aplazamiento o la paralización de proyectos restando de las inversiones directas y las licitaciones alrededor de 8.000 millones de euros en 2009, lo que supone un 28% menos que en el año anterior.
Este fenómeno tiene, en primer lugar, efectos directos sobre la actividad y el empleo, pero a medio plazo genera más incertidumbres sobre la capacidad para dotarse de los medios necesarios para afrontar con éxito la recuperación.
Una sociedad que no pueda atender un crecimiento de la demanda energética, de transportes o de telecomunicaciones es una sociedad estrangulada. Sobre todo, porque en estos asuntos no es posible cambiar de rumbo a corto plazo. Estas inversiones tienen periodos de planificación y despliegue dilatados, y cualquier error en su dimensión tardará años en corregirse.
Inversión
Los datos de las principales unidades inversoras de la Administración han sido demoledores en 2009. En términos de nuevos proyectos, la licitación de concursos para carreteras, ferrocarriles y puertos descendió un 31 por ciento, hasta 13.200 millones de euros. Buena parte de la caída es atribuible al parón del Ministerio de Fomento.
El departamento que dirige José Blanco adjudicó el año pasado obras por valor de 6.754 millones, un descenso del 30%. Se trata de una tendencia negativa que Fomento arrastra desde 2008, momento en el que arranca la crisis y las adjudicaciones ya habían descendido cerca de un 25% (9.369 millones de euros).
Esta variación tiene un impacto significativo sobre el empleo y la recaudación fiscal. Según un informe elaborado por Seopan, inversiones en infraestructuras equivalentes al 1% del PIB (unos 10.000 millones de euros) se traducen en la creación de 117.500 nuevos puestos de trabajo y en retornos fiscales del 0,56% del PIB.
Energía
Los datos de Unesa, la patronal eléctrica, que engloba a Iberdrola, Endesa, Gas Natural-Fenosa, E.ON España y HC Energía, con respecto a la inversión en el sector durante 2009 fueron también descorazonadores. Los socios de Unesa realizaron “inversiones en activos eléctricos situados en España por valor de 5.630 millones de euros”, lo que supone un 19% menos que el año precedente y casi 1.300 millones de euros menos de inversión entre 2008 y 2009.
No se alcanzaba un volumen tan bajo de inversiones desde el año 2005. Unesa justifica el ajuste por la adaptación a la demanda eléctrica, que retrocedió un 4,3%, fundamentalmente por el efecto de la crisis, que incidió, sobre todo, en el consumo energético industrial. Las inversiones en equipo generador disminuyeron un 34%, situándose en 2.850 millones de euros.
Si bien “no se trata de la anulación de los programas de inversiones”, señala Unesa, sí reconoce una “adaptación en el tiempo de realización” de esas inversiones a las necesidades del servicio. Es decir, las empresas no están anulando inversiones pero sí retrasándolas. Sólo la mejora de líneas relacionadas con distribución, cuyas inversiones subieron un 6,5%, hasta 2.780 millones, logró compensar el declive en generación. Es la primera vez que España sufre una caída de inversión en el sector eléctrico.
Las operadoras de telecomunicaciones también han recortado sustancialmente sus inversiones en el despliegue de redes. El objetivo de las operadoras es mantener la rentabilidad a pesar del descenso de ingresos, tanto por la caída de la demanda de los clientes, como por las rebajas aplicadas para adaptarse a la nueva mentalidad de ahorro de los usuarios.
La inversión por parte de las seis principales compañías (Telefónica, Vodafone, Orange, Ono, Yoigo y Jazztel) durante los primeros nueve meses del año 2009 se han reducido un 24% de media, con una caída de inversión de 643 millones. La cifra agregada hasta septiembre alcanza los 2.000 millones de euros, cuando el año pasado, en el mismo periodo, llegaba a los 2.700 millones. Todos los operadores reducen la inversión, con la excepción de Yoigo y Jazztel, que las elevaron ligeramente.
Los analistas señalan que entre las operadoras se produce un efecto contagio que generaliza los recortes inversores como un círculo vicioso. Cuando un operador retrasa el despliegue de nueva tecnología, sus rivales, también con problemas de márgenes, tienen menos temor a aplicar recortes, porque el riesgo de quedar obsoleto frente a sus competidores es menor.
Estos recortes han creado preocupación entre los analistas, que anticipan las negativas consecuencias a medio plazo que puede tener la reducción de las inversiones para el despliegue de las nuevas redes de alta velocidad (tanto en fijo como en móvil), de las que depende buena parte de la competitividad de la economía española.
Hay que tener en cuenta, además, que llueve sobre mojado, porque la inversión de 2008 ya había sufrido, según Aetic (la patronal electrónica), un severo recorte respecto al año anterior. Los 2.989 millones invertidos en redes en 2008 por todos los operadores supusieron una reducción interanual del 17% respecto a 2007.
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